Cómo tirarse un tiro en el pie

  • Los “Osos” aparecieron al final
  • Sin explicación concreta
  • La ausencia de incentivos golpea
  • La necesidad del ahorro

0:20| Se imponen los bajistas

Wall Street abrió con un fuerte sesgo alcista las horas iniciales del primer día de la semana, ganancia que no pudo sostener y cedió gran parte de la misma sobre el cierre. Claramente esto es un signo de debilidad ya que los bajistas estarían ganando la pulseada de corto plazo.

Así, el Dow Jones cerró con un avance tímido de apenas 0,19%, luego de haber subido más de 1% en el comienzo de la rueda, mientras que los otros índices también cedieron gran parte de sus ganancias.

Esta sensación de inestabilidad también se está contagiando al resto de las bolsas globales, incluida la argentina. Sin embargo, el síntoma de “desprecio” por los activos locales tiene que ver más con cuestiones domésticas como las que abordo a continuación.

0:50| Comprender lo incomprensible

Ayer el impuesto a la renta financiera volvió a estar en el centro de la escena debido a la reglamentación que se llevó a cabo adelante en el Boletín Oficial para que los extranjeros comiencen a tributar sobre la renta que genera la inversión en distintos activos argentinos, sean títulos en pesos sin cláusula de ajuste como las Lebac o bonos nominados en dólares.

Más allá de que esto ya estaba aprobado con anterioridad y solo faltaba la reglamentación, resulta conveniente analizar, una vez más, la motivación que llevó al Gobierno no solo a perjudicar al inversor extranjero sino a toda clase de inversor, incluyendo al residente.

La única razón es política ya que esto no aporta absolutamente nada al problema del desequilibrio fiscal (en el mejor de los casos se recaudará el equivalente al 0,2% del PBI), genera desincentivos, cambios en las reglas de juego y desconfianza.

Si lo que en su momento se buscó fue ganar poder de fuego en la negociación de la reforma tributaria con las fuerzas de la oposición, los costos de gravar la renta financiera y castigar al ahorro sobre pasan con creces los beneficios de ese entonces.

1:30| Sin incentivos se complica el largo plazo

A principios del Gobierno de Cambiemos, el nuevo presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Federico Sturzenegger, alentó a los ahorristas a confiar en la moneda nacional mediante la imposición de una tasa de interés real positiva que pudiera cumplir dos objetivos:

1. Incrementar la demanda y confianza en el peso en detrimento del dólar.

2. Fomentar la tan necesitada tasa de ahorro en Argentina.

Unos meses más tarde, un sinfín de funcionarios de Cambiemos alentó a los argentinos a repatriar su capital del exterior, formalizarlo e invertirlo en el país con el lema de que “la situación había cambiado y se podía confiar en Argentina”. Así, más de US$ 100.000 millones de capitales argentinos participaron del “blanqueo” mediante la compra de bonos o el pago de penalidades.

Apenas un tiempo después, el Gobierno impulso el impuesto a la renta financiera, tanto para residentes como para no residentes, gravando a las personas físicas que inviertan en títulos públicos con una alícuota que va del 5% al 15%.

2:30| Un error que puede costar mucho

Según la nomenclatura del Banco Mundial, se considera Ahorro Bruto a la diferencia entre el Ingreso Bruto Nacional menos el Consumo total más las Transferencias Netas de dinero.

Bajo esta denominación, Argentina tiene una relación de Ahorro Bruto / PBI de tan sólo 13,65% según datos de 2016, por debajo del 17,4% del promedio de Latinoamérica, del 19,1% de Colombia y del 20,2% de Chile para ese mismo año.

Desde el 2007 en adelante, la tasa de ahorro bruto en nuestro país no ha parado de caer, coincidiendo con el descontrol de las cuentas del sector público, la pérdida del superávit fiscal y el brutal crecimiento de la estructura del Estado que terminó con un gasto público por encima del 40% del PBI y con un déficit fiscal de 6% que todavía estamos sufriendo.

Con este panorama, donde el ahorro privado interno y el financiamiento externo son los que permiten llevar adelante el gradualismo del modelo económico, resulta prácticamente incomprensible haber avanzado con el tributo a la renta financiera.

Es, en simples palabras, como si alguien hubiese querido tirarse un tiro en el pie.

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