Esa “maldita” deuda

Esa “maldita” deuda
  • Respiro bursátil
  • La deuda, ¿es mala?
  • Incumplidor serial
  • ¿Podemos volver caer en default?
  • En LATAM, no estamos mal
0:25| Un mundo más verde

Ayer fue un día de respiro en las bolsas globales, con una recuperación parcial luego del selloff de inicios de la semana que puso en jaque al mercado alcista que ya lleva 9 años.

Con un predominio del color verde en el mundo se vislumbró mayor tranquilidad, aunque la misma no durará mucho. Por la madrugada, el embajador chino en Estados Unidos le comunicó a la Casa Blanca que el gigante asiático se prepara para una dura respuesta contra los aranceles anunciados por Donald Trump, echando más leña al fuego de la guerra comercial.

Adicionalmente, comenzaron los rumores sobre ciertos problemas corporativos y sus deudas en un mundo más caro en términos de financiamiento, aunque no hay evidencia empírica sobre este tema aún.

Y si de deuda hablamos…

0:55| El problema no es la deuda, sino su uso

Una de las mayores críticas a la política económica de Cambiemos es el alto grado de endeudamiento externo que la nación está adquiriendo.

Desde la oposición proclaman que pedir dinero prestado al exterior es malo, peligroso y responsable de causar desastres económicos en el pasado, por ejemplo, la crisis del 2001. Por el contrario, desde el oficialismo afirman que la vuelta al acceso a los mercados de deuda ayuda a financiar el déficit fiscal y el gradualismo.

Esta controversia no es nueva. Sucedió muchas veces en el pasado y la historia no tuvo un final feliz.

Claramente tomar deuda no reviste ser ningún problema, siempre y cuando los recursos se utilicen en proyectos que generen riqueza y permita repagar los compromisos sin poner en riesgo el modelo económico y social de un país.

Pero como siempre ocurre, en Argentina tenemos nuestra particularidad. La deuda es como darle una copa de vino a un alcohólico en recuperación. Si usás el endeudamiento para financiar los gastos corrientes, como ser el pago de sueldos, jubilaciones y otros, entonces, más temprano que tarde, estarás en problemas.

1:30| El incumplidor serial

Lamentablemente, Argentina tiene un largo y penoso historial en cuanto al cumplimiento de sus obligaciones se refiere. Tristemente, el país incurrió en cesación de pagos en más de una oportunidad.

Veamos algunos de ellos…

– El primer cese de pagos ocurrió en 1827, solamente diez años después de haber declarado la independencia, cuando el Gobierno Nacional decidió no abonar el préstamo adquirido con Baring Brothers por £ 2,8 millones.

– El siguiente episodio sucedió a fines del siglo XIX. Durante el gobierno de Roca, había tomado créditos para la construcción de ferrocarriles y para la modernización del puerto de Buenos Aires. Sin embargo, con el desencadenamiento de la crisis de 1890, el país no pudo afrontar sus pasivos (£ 48 millones) y entró nuevamente en default, esta vez por cuatro años.

– Durante la década de los ochenta, hubieron dos ceses de pagos, uno de la deuda externa y otro con acreedores locales. El primero sucedió en 1982 cuando un conjunto de países latinoamericanos declararon el default de la deuda externa, entre ellos Argentina. El segundo, denominado Plan Bonex, consistió en una reprogramación forzosa de los depósitos de los ahorristas, que recibieron el 30% de su tenencia en pesos.

– El último, y más recordado, fue el default del 2001. Rodriguez Saa declaró ante el congreso el cese de pagos de la deuda con los acreedores externos por más de US$130.000 millones.

1:55| ¿Es posible otro default en breve?

El plan de gradualismo fiscal llevado a cabo por la actual administración tiene un aliado central llamado financiamiento externo. Mientras las condiciones financieras globales se mostraban receptivas, entonces el plan funcionó a la perfección. Este fue el caso de 2016 y 2017, donde Argentina fue el país emergente que más cantidad de deuda emitió a nivel global.

Sin embargo, la suba del riesgo país, de la tasa de los bonos del Tesoro estadounidense y la más alta aversión al riesgo a nivel global, hicieron que el plan tambaleara. Y ahora, Luis Caputo, ministro de Finanzas, anunció que financiará la mitad del programa financiero en el mercado local.

¿Cuán sustentable es la trayectoria de la deuda hoy?

Si observamos el monto total en términos nominales, obviamente corre un escalofrío por la espalda: pasamos de US$ 222.703 millones en 2015 a US$ 302.843 millones en 2017, lo que implica un alza de 36% en apenas dos años.

Esto es claramente una dinámica insostenible.

Pero para evaluar la sustentabilidad uno tiene que relacionar la deuda total con otra variable de la economía, para medir el peso de los pasivos en términos relativos. Cuando relacionamos la deuda con el PBI, algo de alivio se percibe.

En esos términos, el ratio se ha estabilizado recientemente en la zona del 53%, algo manejable, aunque ciertamente la tendencia es creciente.

No hay que confiarse.

3:20| Una señal a considerar

Cuando comparamos la deuda externa, el ratio contra el PBI se ubica en niveles promedio de la región, superando relativamente la posición favorable respecto Brasil, Chile, Perú y Uruguay.

Claramente el stock de deuda no es un problema grave aún en el país, pero lo que importa es la dinámica y los flujos. De seguir financiando los desequlibrios macroeconómicos con deuda como única variable resolutiva, el deterioro cobrará vuelo, sobre todo en un contexto de suba de tasas de interés.

Adicionalmente, el deterioro de la balanza comercial argentina, producto de una retracción de los volumenes exportados en los últimos años, quita capacidad de generación de dólares genuinos para afrontar vencimientos futuros.

Hoy la deuda NO es un problema, aunque la tendencia creciente de los pasivos debe frenar.

 

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