Señales importantes que debemos interpretar

Hoy me gustaría comenzar esta columna de una manera distinta a lo que lo vengo haciendo. No iniciaré hablando de Argentina, sino que iré de lo general a lo particular. Empezaré por el mundo para luego referirme a lo que ocurre en nuestro país, siempre en términos financieros y bursátiles.

A nivel global, absolutamente todos los traders e inversores, principalmente los que apuestan a los mercados emergentes, están mirando el siguiente gráfico:


Lo anterior muestra la evolución del dólar contra una canasta de monedas desarrolladas, como ser la libra esterlina, el euro, el yen japonés, entre otros. A nivel financiero, la evolución se mide por el Índice VIX, cuya evolución se puede ver rápidamente en cualquier portal financiero. Si el VIX sube, entonces el dólar estadounidense está apreciándose respecto a estas monedas. Esto implica, en palabras simples, que el dólar se está fortaleciendo.

¿Y cuáles son las causas de este fenómeno…?

Básicamente se sustenta en las expectativas económicas y en las tasas de interés. La baja de impuestos anunciada por Donald Trump ha revitalizado el clima de negocios en la principal economía del mundo, volviendo a seducir al capital. Pero también la tasa de interés es la que manda en el mundo. Mientras que los principales banqueros centrales del mundo no han movido el costo del dinero desde hace muchísimo tiempo, la Reserva Federal (Fed) lo viene ajustando desde 2015.

Y como vivimos en un mundo donde el capital se mueve libremente en busca de los mejores retornos, comienzan a irse de distintos lugares del planeta para aprovechar esas mayores tasas de interés en Estados Unidos. Para ello, venden las otras monedas, compran dólares para invertirlos y hacen subir el precio de la divisa norteamericana.

Pero esta lógica también se aplica a las monedas y mercados emergentes.


En lo que va del año, el peso argentino se devalúa más de 30% contra el dólar, mientras que el real brasileño pierde casi 10% contra la divisa estadounidense. La lógica de esta presión devaluatoria, potenciada con rasgos internos en Argentina, tiene que ver con este fenómeno externo que explicamos anteriormente: los capitales desarman posiciones en los activos de riesgo en busca de inversiones de mejor relación riesgo-retorno en Estados Unidos. Así, venden el peso argentino, venden el real brasileño (y otras monedas) para convertirlos en dólares y aprovechar las nuevas oportunidades que emergen en el país del norte al compás de tasas de interés más elevadas.

Y mientras que este proceso no se estabilice y dé señales de que lo peor ya pasó, la frase “flujo mata fundamentos” se aplica mejor que nunca. No importa si hay activos de riesgo que por sus fundamentos puedan parecer atractivos. Mientras que el flujo de capitales salga de los mercados emergentes, lo mejor es mantenerse tranquilo, a un costado, esperando la oportunidad de entrada.

Y cuando esto último se dé, ¿en qué papeles debemos poner la atención? Esa respuesta la vamos a obtener a partir de ciertas señales que nos están dando el management de algunas firmas.

 

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Sistemas IG

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