¿Por qué sigue el pesimismo?

El jueves pasado, en este mismo lugar, hablábamos de la necesidad de ser prudentes aun con la positiva noticia de reclasificación de nuestro mercado a emergentes. Ese mismo día la Bolsa local subió un 5,5% con un volumen negociado en acciones récord: $ 2.600 millones o su equivalente a casi US$ 100 millones. Sin dudas, que esas estadísticas convalidaban el optimismo previo que significó la sorpresiva noticia de MSCI, pero luego todo cambió.

En la jornada del viernes, el Merval se redujo un 2,1%. Y ayer, bajó un 4,59%. Es cierto que en el mismo período el dólar también perdió fuerza, pero aun así la reacción de las acciones ha sido muy débil.

Con dos poderosas noticias como la aprobación final del acuerdo con el FMI (y el consecuente desembolso de US$ 15.000 millones) y la recuperación del estatus Emergente, el principal índice de acciones apenas está un 2,4% en dólares por encima del nivel de cierre del martes 19 de junio, cuando no se tenían sobre la mesa ninguno de estos dos acontecimientos.


La caída del Merval desde sus máximos históricos ha sido extremadamente importante: casi un 42% en cuatro meses. Así, el principal índice bursátil del país se encuentra en un nivel similar a los que se verificaban cuando fue la primera vuelta delas elecciones presidenciales en 2015, apenas arriba de los niveles del Ballotage y casi similar cuando comenzaron a difundirse los verdaderos “brotes verdes” de la economía argentina a inicios de 2017.

La débil performance de las acciones argentinas en el corto plazo responde a una falta de confianza, tanto de los inversores extranjeros como de los locales, sobre la capacidad del Gobierno actual de generar los cambios económicos necesarios en un contexto de maniobrabilidad política muy acotada.

Así, recuperar el terreno perdido demandará mucho tiempo y ese camino debería transitarse, al menos, considerando los siguientes pasos como condición necesaria, aunque no sabremos si serpa suficiente:

1. Estabilizar el dólar. La escalada del billete en más de 45% en lo que va del año generó una terrible desconfianza sobre la economía argentina, agitando el peor de los miedos sobre los ahorristas argentinos. Más de 1 millón de argentinos compraron dólares durante mayo, acaparando US$ 5.000 millones de fuga.

2. Anclar las expectativas de inflación. La suba del dólar no hizo otra cosa más que acelerar las expectativas de mayor inflación, alejando la realidad de la surrealista meta del 15% anual que se había propuesto el Gobierno. Sin el ancla cambiaria para estabilizar las expectativas de inflación de este año y de 2019, entonces la incertidumbre sobre la viabilidad económica seguirá elevada.

3. Determinar el impacto en la actividad. Por el momento, las reducciones de las estimaciones del crecimiento de este año por parte de las consultoras son evidentes. Sin embargo, la magnitud del estancamiento económico, que se sentirá con fuerza en el balance de las compañías, recién se conmensurará a partir de la llegada de los datos de mayo en adelante.

4. Retomar el liderazgo político. Si el Gobierno no retoma la agenda y es el que promueve las políticas, entonces será muy difícil generar confianza en los inversores acerca del rumbo futuro del país.

Como observamos, será muy difícil que el mercado se recupere de corto plazo, a menos que haya un cambio de humor en el mundo, el cual se encuentra en un proceso de gran aversión al riesgo con la intensificación de la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

Esto es lo que haremos en circunstancias como las actuales…

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