Señales negativas en el horizonte

¿Recordás el título de mi columna del día viernes, “Cambiar para que nada cambie”? Bueno, eso es exactamente lo que el mercado le está diciendo con todas las letras al Gobierno de Cambiemos. Por más que cambien los nombres, si no se va a cambiar las políticas de fondo todo empeorará.

El fin de semana hubo nuevos cambios en el Gabinete. Se produjo una salida cosmética de Francisco Cabrera del ministerio de Producción (ahora será presidente del banco BICE) y llegó Dante Sica a su reemplazo, mientras que en el ministerio de Energía, echaron a Juan Aranguren y lo reemplazaron por Javier Iguacel que estaba al frente de Vialidad Nacional.

Primera Conclusión: Quienes tuvieron el coraje de tomar medidas drásticas para acelerar el ajuste y el déficit fiscal, alejándose del gradualismo económico, han sido sacrificados por el Gobierno. Esto es bien claro en el caso de Aranguren, quien fue el ministro que más ahorro le generó al Estado. 

Después de su salida, comenzaron las especulaciones. El nuevo ministro de Energía buscaría renegociar todos los contratos de la cadena de luz, gas y petróleo para evitar fuertes ajustes tarifarios que echen más leña a la inflación de 2018.

Como siempre, en Argentina se ataca la consecuencia. Y esto habla mucho de la improvisación de todo el equipo económico de Cambiemos desde que asumió hasta ahora. Muchos se quejan que el sistema de incentivos tarifarios armado por Aranguren en su momento era poco probable que se respete a largo plazo por estar fuertemente dolarizado. Como la suba del dólar se aceleró, ahora quedó en evidencia. Sin embargo, responsabilizar únicamente al ex ministro por este es, al menos, equivocado. ¿Nadie en el Gobierno consensuó con él la solución a este problema tan profundo como la adecuación de los precios relativos en un sector energético quebrado como el que había en 2015?

Evidentemente no. Y ahora vamos por el camino que más conocemos como argentinos: la renegociación con las energéticas de todo lo firmado en estos dos años.

Segunda Conclusión: Argentina es una máquina de incumplir contratos. Las empresas de servicios públicos, que comprometieron inversiones a cinco años con un sendero de precios previsible, ahora están con un grado de incertidumbre increíblemente alto.

La respuesta del mercado a esto fue la siguiente:

La semana sigue con agenda muy cargada desde lo financiero. Por un lado, hoy se licitan Lebac por parte del BCRA. Por el otro, el día de mañana, miércoles 20 de junio, se juega la suerte de la reclasificación de nuestro mercado bursátil.

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