“Argentina y los males del invierno”

• Un antiguo ritual

• Contexto complicado para emergentes

• En vísperas de la recuperación

Un antiguo ritual

El primero de agosto se celebró el día de la Pachamama, o también llamado el día de “La Gran Madre Tierra”.

La Diosa de la fertilidad a la que le debemos gran parte de nuestra existencia.

El año pasado tuve la suerte de viajar al norte argentino, donde pude estar en contacto con la hermosa naturaleza del lugar y por supuesto, interiorizarme un poco sobre las distintas tradiciones de la zona.

Seguramente habrá escuchado hablar de una antigua creencia originada en el nordeste argentino, sobre todo en la Provincia de Corrientes.

Se dice que “Julio los prepara y Agosto se los lleva”, en alusión a la gran cantidad de muertes de aborígenes que se producían en el mes de agosto, debido al frío y las fuertes lluvias.

Antiguamente se utilizaba la ruda para curar los males gastrointestinales, la artritis, la ansiedad, la fiebre y las hemorragias.

La creencia popular dice que los primeros días de agosto había que tomar un preparado de caña con ruda, para fortalecer el cuerpo y poder sobrellevar los males del invierno.

Muchos creen incluso, que la ruda no debe faltar en ningún hogar, ya que previene las malas energías, la envidia y la mala suerte.

Viendo los acontecimientos que fueron sucediendo en la Argentina en el mes de agosto, me fue inevitable hacer este paralelismo.

La diferencia fundamental es que ninguno de nosotros se había preparado para soportar la estrepitosa baja que sufrieron los activos argentinos.

Contexto complicado para emergentes

Luego de pedir a la dirigencia política que se debata el presupuesto 2019 con absoluta responsabilidad pensando en el mejor escenario para todos los argentinos, el Presidente Macri afirmó que es conveniente fortalecer al país para no quedar tan expuestos a la volatilidad externa.

Lo cierto es que la fuerte apreciación del dólar en el mundo y la suba de tasas de interés, ha condicionado la coyuntura de los países emergentes.

Las calificadoras de riesgo creen que estos dos factores han sido históricamente los desencadenantes de defaults en los mercados emergentes.

La deuda soberana que emiten Argentina y el resto de los países está denominada en dólares, y con una moneda muy devaluada se hace más complicado hacer frente a los vencimientos de deuda.

Esto no significa que Argentina hoy tenga riesgo de default, por lo menos en lo inmediato. Pero según como avance el acuerdo con el FMI, quizás el gobierno busque realizar el rollover de la deuda.

La época donde existía la posibilidad de financiarse a tasas bajas ha quedado en el olvido.

Las economías emergentes deben luchar contra la fuga de dólares de aquellos inversores que se ven atraídos por las altas tasas de Estados Unidos o por no sentirse seducidos con los rendimientos de los activos con mayor exposición al riesgo.

La fuerte apreciación del dólar en los últimos días salpicó a todas a las monedas emergentes, pero las economías más débiles fueron las más afectadas y dentro de ellas hubo dos naciones concretas: Turquía y en Argentina.

Los problemas estructurales que enfrentan las economías de ambos estados generan mayor incertidumbre y desconfianza en el resto de los países.

La fuerte depreciación de la lira turca fue la gota que rebalsó el vaso de una economía agotada, que se sostenía por el consumo y las bajas tasas de interés. Pero el aumento del déficit comercial, el endeudamiento y las tasas de inflación, dejaron a Turquía en una delicada situación económica.

En lo que va del año, el peso argentino y la lira turca se han depreciado en orden al 60% frente al dólar.

En los últimos días, ésta última ha tenido una fuerte recuperación luego del paquete de medidas tomadas por el Presidente turco Erdogan. Pero la volatilidad parece haber llegado para quedarse.

Con lo cual el peso argentino se lleva el primer puesto como la moneda emergente más devaluada del año.


La devaluación del real, la moneda de nuestro principal socio comercial, tampoco favorece al intercambio bilateral.

Pero como dijo el Presidente Macri, hay que fortalecer al país para no quedar tan afectado a la situación internacional.

Nuestro país debe concentrar sus esfuerzos en dominar la inestabilidad cambiaria generar las medidas necesarias para cumplir con las metas fiscales en el marco del acuerdo con el FMI.

Las elecciones presidenciales cada vez están más cerca, y el gobierno entra en tiempo de descuento.

El mercado es un termómetro de expectativas, y en este caso duda del rumbo económico castigando estrepitosamente a los activos argentinos.

Los bonos soberanos en dólares mantienen rendimientos de dos dígitos, con duraciones relativamente cortas, demostrando posibles riesgos de reestructuración si la recesión empeora.

El castigo que han tenido los bonos argentinos en las últimas semanas ha sido letal, si bien durante las últimas jornadas mostraron signos de recuperación.

Recuerdo que luego de la celebración del exitoso resultado del “Mayor Blanqueo de la Historia”, la deuda argentina había sido el refugio de valor de muchos de los afortunados que repatriaron sus fondos.

Era una propuesta muy seductora en relación al ahorro de impuestos y el de tener cobertura cambiaria por ser instrumentos en dólares. Pero la coyuntura actual es totalmente diferente.

Por otro lado y en lo que nos afecta diariamente, esta semana el INDEC dio a conocer la inflación de julio, del 3,1% con un acumulado del 19,6% en los primeros 7 meses del año y un 31,2% interanual.


Frases como “La inflación es un problema simple de resolver” o “La inflación demuestra la incapacidad para gobernar” delatan la mala praxis del gobierno.

Pero parece que no es la prioridad. Está claro que el gobierno intenta evitar una crisis más profunda con tres enfoques claros:

– Acelerar el ajuste Fiscal vía de reducción de reintegros a la exportación, mantenimiento de retenciones a los aceites y harinas y eliminación del Fondo Federal Solidario;

– Mantener el desarme de la bomba de las lebacs gradualmente, sacando el excedente de liquidez del mercado, obligando a las entidades bancarias a suscribir títulos a un año (Nobacs);

– Frenar el avance del dólar utilizando las reservas del Banco Central, equilibrando el nivel de las mismas vía swaps con China.

Será clave ver cómo repercuten estas medidas durante los próximos días.

Quizás un preparado de caña y ruda no nos vendría mal para soportar los males del invierno como hacían en la antigüedad.

Buen fin de semana,

Diego Matianich

Sobre el autor

Sistemas IG

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