Una nueva oportunidad perdida

Sin signos de reacción en el mercado bursátil, más de un operador de las principales mesas de dinero se preguntan si Argentina ha dejado pasar una nueva oportunidad.

Existe mucha tela para cortar, tanto a nivel económico como político, pero siempre es materia 100% opinable. Pero lo que no da lugar a la opinión ni a la expresión de subjetividades son los datos. Y precisamente sin nos remitimos a la información concreta, la respuesta al dilema de los operadores tiene un única dirección: ARGENTINA PERDIÓ UNA NUEVA OPORTUNIDAD.

Existen al menos tres gráficos que nos marcan esta afirmación. Analicemos qué nos están diciendo los números.

En acciones, más riesgo

Cuando pisamos el terreno de lo bursátil, más precisamente inversiones en bonos y acciones, una de las primeras variables que consideramos es la del riesgo. Aquí, esta medida viene representada de la variable estadística de la volatilidad, que indica cuál es el grado de variabilidad de un activo financiero respecto un valor promedio para un período de tiempo determinado.

Así, si se observa que el precio o cotización de un activo se mueve en una magnitud importante respecto al calculado promedio, podemos señalar que dicho instrumento es riesgoso y que esto debe ser considerado al momendo de invertir en él.

Para los mercados de Wall Street, uno puede medir la volatilidad del principal índice bursátil S&P 500, la cual históricamente ha estado en torno al rango del 13%-15%, o bien acortar el camino y utilizar el índice VIX (o índice del miedo). El VIX se calcula en base a las opciones bajistas que hay abiertas contra el meracdo estadounidense. Cuantas más apuestas bajistas abiertas, más aversión al riesgo de los inversores y más alto es el valor del VIX. Para momentos de mayor tranquilidad, el razonamiento es el opuesto.

En Argentina, lo que se utiliza normalmente para medir el riesgo es la volatilidad implícita que hay en el índice Merval para un período de tiempo dado. El gráfico a continuación muestra la evolución para un peíodo de 40 ruedas.


Lo que se observa es que hasta el mes de abril inclusive, el riesgo del Merval (volatilidad) se movía en una dirección similar a la del índice VIX (riesgo global). A partir de mayo, los caminos divergen. Mientras que el índice VIX retornó a sus niveles mínimo de enero, la volatilidad del Merval no sólo no bajó, sino que quedó instalada en un promedio equivalente al doble del nivel de riesgo de enero.

Esto es una clara muestra de la percepción del inversor sobre la renta variable argentina.

En bonos, también más riesgo

En lo que requiere a los bonos o renta fija, la medida de percepción del riesgo más clara se puede medir mediante el Riesgo País, que es la sobre tasa que debe pagar un país por colocar un bono respecto el rendimiento de los títulos de Estados Unidos.

Para poder determinar la magnitud del riesgo en cada país lo que se hace es medir el spread o diferencia entre una nación y otra o grupo de países. Y para el caso argentino, podemos medir el diferencial entre el riesgo propio y el promedio del riesgo de un grupo de países de la región como Brasil, Colombia, México, Perú, Uruguay y Chile.

El gráfico vuelve a hablar por sí solo.


A fin de 2017, Argentina tenía riesgo país de 351 puntos básicos, mientras que el promedio de los otros países mencionados era de 175 bps. Esto implicaba que Argentina pagaba de tasa de interés excedente de 1,76% más.

Ahora, el riesgo país argentino se sitúa en 581 puntos básicos contra el casi inalterado 196 bps del grupo de países pares. El spread o diferencial pasó a 3,85%, más del doble de inicios de 2018.

Los bonos argentinos son mucho más riesgosos.

La inflación argentina diverge de la mundial

Por último, la percepción de que Argentina está desacoplada del mundo queda evidenciada fuerte en los índices de inflación. No solo en el mundo desarrollado, sino en el mundo emergente también, este flagelo pasa prácticamente desapercibido.

Y lamentablemente en Argentina no solo que seguimos lidiando con el problema, sino que se ha intesificado la preocupación luego de la corrida bancaria. Y esto llevó a un notable incremento de las tasas de interés nominales a niveles que poco tienen que ver con el mundo y el contexto externo.


Claramente la situación actual muestra que estamos peor tanto en términos de expectativas inflacionarias como del esfuerzo necesario de la tasa de interés para calmar las mismas.

Estos tres gráficos a continuación son datos propios de la realidad, lejos de la opinión e interpretación. Si queremos una Argentina viable, Cambiemos de una vez por todas.

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