El dólar volverá a estar barato

A esta altura no sé si se trata de una noticia auspiciosa o preocupante. Así de desconcertante está la situación de Argentina. Pero es la realidad que nos toca vivir a diario.

De marzo a septiembre, se produjo un espectacular ajuste de los ingresos de los consumidores e inversores argentinos medidos en dólares. Durante ese período, de apenas 6 meses, el dólar subió un 86% respecto el peso argentino.

Así, cualquier métrica en pesos medida en dólares sufrió un estrepitoso ajuste. Salarios, jubilaciones y ahorros en la Bolsa. A medida que la divisa norteamericana subía, la demanda de pesos caía: nadie quería tener la moneda nacional en sus bolsillos, situación que alentó la suba más fuerte del dólar.

Sin embargo, el 1 de octubre comenzó un quiebre a esta situación. El nuevo Plan monetario diseñado por el Fondo Monetario Internacional e instrumentado por el flamante presidente del Banco Central de la República Argentina, Guido Sandleris, quebró las expectativas de corto plazo de una devaluación más acelerada del peso argentino.

Así, el país comenzó a disfrutar las mieles de un tipo de cambio competitivo que permitió revertir el déficit de la balanza comercial en septiembre y de cuenta corriente. Sin dudas que son dos de las grandes noticias macroeconómicas para buscar un equilibrio, al menos, transitorio a la crisis.

Sin embargo, lo que no pudo torcer por el momento la súper tasa de interés que tenemos en la actualidad es la aceleración inflacionaria. En el mejor de los casos la inflación minorista de 2018 se ubicará en torno a 43% anual y es muy difícil que se encuentre por debajo de 25% anual el año próximo.

Los números son más desalentadores para lo que se denomina la inflación mayorista, ya que la canasta de bienes y servicios que la componen tienen una dependencia más fuerte del tipo de cambio. Sólo para entender esta dinámica es necesario mirar lo que ocurrió con el dato de septiembre último: 16% mensual.

Así, volvió nuevamente una carrera de la cual los argentinos entendemos mucho y que estamos acostumbrados a vivirla permanentemente: inflación vs dólar.

El gráfico siguiente es elocuente al respecto:

Durante los dos primeros años del Gobierno de Cambiemos hubo un evidente atraso cambiario. La inflación mayorista acumulada (línea negra) estuvo por encima de la evolución del tipo de cambio nominal (línea roja).

Esto se revirtió parcialmente a partir de marzo de este año, con el ya mencionado ajuste alcista del dólar. Sin embargo, en los últimos meses la inflación fue acelerando el ritmo y amenaza con volver a superar la suba del dólar. Eso es, ni más ni menos, que un nuevo atraso del tipo de cambio en términos reales. O lo que es más simple: el dólar se está encaminando a un abaratamiento nuevamente.

¿Hay razones para que esto continúe para los próximos meses?

Sí.

Analicemos los factores internos y externos que pueden hacer equilibrar el mercado cambiario:

1. El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional aprobado formalmente el pasado viernes, asegura el desembolso de US$ 25.000 millones para los próximos seis meses, un nivel de divisas muy suficiente para controlar las expectativas.

2. La balanza comercial tiende a equilibrar su saldo, lo que implica que, al menos, no existe una demanda excedente de dólares por esta vía.

3. La cosecha gruesa del campo a partir de abril debería ser extremadamente superadora comparada con la de este año, sumando una fuente de oferta de divisas no menor.

4. En un año eleccionario como el 2019, el gobierno oficialista buscará una apreciación cambiaria para buscar generar un efecto riqueza positivo en la población, intentando seducir nuevamente al electorado.

5. A nivel regional, la victoria de Jair Bolsonaro da nuevo aire al ingreso de capitales, permitiendo una fuerte revaluación del real brasileño y generando algún efecto derrame sobre Argentina. Ambos procesos son favorables para un peso argentino más estable.

¿Es momento de desprenderse totalmente de los dólares?

No.

Siempre debe primar la diversificación y el inversor debe estar cubierto de eventuales movimientos cambiarios fuertes como los que se produjeron este año. Sin embargo, todo parece indicar que el dólar, en términos reales, seguirá abaratándose.

Las tasas elevadas en pesos son atractivas y permanecerán por largo tiempo. Con respecto a la Bolsa, seguirá primando la selectividad, con oportunidades concretas de trading para hacer crecer los ahorros. Nosotros estamos para ayudarlo en esta materia. Solo tiene que hacer clic acá para descubrir lo que tenemos para ofrecerle.

A su lado en los mercados,

Diego Martinez Burzaco

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