Wall Street: ¿Burbuja o Corrección Fuerte?

Desde hace tiempo se viene hablando de que la guerra comercial entre Estados Unidos y China podría ser la gota que rebalse el vaso, teniendo en cuenta que ante el encarecimiento del crédito internacional, la economía y los negocios de las empresas podrían contraerse sustancialmente.

En este contexto, los inversores de Wall Street son bastante cautos con las proyecciones de crecimiento de las empresas. La pregunta que debemos hacernos es:

¿Estamos ante una importante corrección de mercado en base a menores expectativas de ingresos o es el fin del mercado alcista?

Históricamente, las burbujas bursátiles explotaban luego de que la euforia desmedida e irracional se adueñaba del mercado.

Hace dos semanas escribía una columna que llamé “Hacia dónde va el mercado”, en el cual hablaba acerca de los factores que debíamos tener en cuenta para determinar la dirección que estaba tomando el mercado y si se manifestaba un sentimiento alcista o bajista en base a los mismos.

Siguiendo en esa línea, quisiera ir un poco más allá.

Una cosa es hablar de un escenario que se torna más dificultoso, con una desaceleración en el crecimiento económico y hasta la aparición de inconvenientes financieros para muchos sectores que utilizan el apalancamiento como forma de sostener su negocio.

Pero cuando se habla de que la burbuja está por estallar… ¿En base a qué criterios lo estamos analizando?

¿Hay una euforia desmedida? ¿O realmente las cotizaciones crecieron al mismo ritmo que las ganancias de las empresas?

Si bien nadie tiene la “bola de cristal” y puede adivinar cuándo será el próximo estallido bursátil, hay algunos elementos muy sencillos que pueden darnos un panorama de cuán cerca podemos estar.

Voy a tomar como referencia al Standard & Poor’s 500, conocido como el S&P500, que por lo general se lo tiene en cuenta como el índice más representativo del sentimiento del mercado estadounidense.

1º elemento: Los Rendimientos Anuales del S&P500

En los 68 años que tomamos y teniendo en cuenta que el 2018 aún no ha terminado, el 74% fueron años con rendimientos positivos, mientras que solo el 26% tuvieron rendimientos negativos.

La media se ubica en 8,92%. Los dos mayores rendimientos fueron en el año 1954 con el 45,02% y en el año 1958 con el 38,06%, mientras que los años con pérdidas más importantes fueron durante la crisis del 2008 con un pérdida del 38,49% y luego hacia atrás en el año 1974 con una disminución del 29,72%.

Este año el rendimiento del Índice se ubica apenas 0,6% negativo.

Si bien las expectativas hacia adelante no son las mejores, sabiendo que los Estados Unidos podrían tener una recesión hacia 2020 y los mercados descuentan y se adelantan a este tipo de acontecimientos, no hay una caída brusca en los rendimientos como para entrar en pánico.

2º elemento: Evolución del P/E del S&P500

Recordemos que el P/E (Price-Earnings) consiste en la división entre la capitalización bursátil del conjunto de empresas que componen el Índice sobre las ganancias totales de las mismas, o bien, la cotización del índice sobre el beneficio final de las acciones que lo componen.

El cociente explica cuántos años de ganancias son necesarios para repagar el costo de mercado del Índice. Es decir, nos dice cuántos años tarda un inversor en recuperar la inversión mediante los beneficios.

Si analizamos el P/E del S&P500, podemos observar que en la actualidad estamos lejos de una valuación desmedida como en los años de crisis o pre-estallido de burbuja.

Como podemos observar, el P/E actual es de aproximadamente 20 años, muy lejos de los niveles de la burbuja de los años 2008/2009 que superaron los 120 años.

Podríamos decir que solo está cotizando un 10% por encima de la media histórica de 18,1 años. Bajo este indicador, el mercado no parece tan caro en relación a lo que ganan las empresas ni al P/E histórico. 

3º elemento: La Volatilidad Histórica del S&P500

Otro de los elementos que podemos analizar para conocer el ánimo de los inversores en el mercado, es el Índice de Volatilidad.

Las emociones de los inversores a veces suele ser el mejor indicador, ya que plasman tanto el optimismo y la confianza como el miedo y el pánico extremo, y la diferencia entre estos dos polos opuestos son claves antes de tomar una decisión de inversión.

Como le comentaba en aquel apunte que le mencioné al principio, la variación de los precios está representada en el famoso Índice “VIX”. Veamos los niveles del mismo en S&P500:

Cuando miramos un gráfico de largo plazo, las variaciones diarias quedan relegadas a un segundo plano. La volatilidad actual del mercado está muy lejos de los niveles que ha llegado en otras circunstancias adversas en el pasado.

La media histórica se ubica en un valor de 19,26 cuando la volatilidad actual está en niveles de 25… es decir un 30% por encima.

Es una señal de alarma pero aún es relativamente baja a las épocas donde realmente el pánico se apodera de los inversores.

En conclusión, el mercado ha corregido muy fuerte y hay razones que justifican cierta cautela de los inversores. Pero por ahora…. no veo ninguna burbuja.

Buena semana,

Diego Matianich

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